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Boletín ASOCEAN (No. 05 :: JULIO 2010)
Chema Entrevista a José María Robles Pacheco   [email]
Jefe del Departamento de Embarcaciones Oceanográficas del CICESE.

José María Robles Pacheco obtuvo el título de Oceanólogo en 1971 en la Escuela Superior de Ciencias Marinas de la UABC y la Maestría en Ciencias en Oceanografía Física en 1980 en el CICESE. Actualmente es Investigador del Departamento de Oceanografía Física y Jefe del Departamento de Embarcaciones Oceanográficas del CICESE, en Ensenada (Baja California).

Los buques de investigación han sido muy importantes para la historia de la Oceanografía en México, por lo que en esta edición del Boletín ASOCEAN se presenta la transcripción actualizada de una entrevista realizada por personal del Departamento de Comunicación del CICESE y publicada en la Gaceta Electrónica TODoS@CICESE el 06 de junio del 2003. Se agradece al Sr. Robles su apoyo para esta edición del boletín.

"El Puma, parteaguas en la Investigación
Oceanográfica en México
"

El buque oceanográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México, El Puma, es la embarcación oceanográfica más importante de nuestro país y, en su momento, una de las plataformas de observación marina más utilizadas por el personal académico del CICESE. Con motivo del 30 aniversario de este centro, nos dimos a la tarea de conversar con el M.C. José María Robles, investigador del Departamento de Oceanografía Física, quien compartió con nosotros la historia del buque.

"Todo comienza en la década de los sesenta con el nacimiento de la Escuela de Ciencias Marinas, que contaba con equipamiento suficiente para estudios pero carecía de una embarcación oceanográfica. Posteriormente, en 1973 nace CICESE y también el Centro de Ciencias del Mar y Limnología (CCMyL) de la UNAM, ahora llamado Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, que tampoco contaba con una embarcación oceanográfica apropiada. Únicamente existían barcos de la Armada de México, como el Matamoros, dedicados a la Oceanografía, que difícilmente se conseguían a través de la Secretaría de Marina."

"En 1971, entró el Alejandro de Humboldt, barco donado por Alemania principalmente de investigación de pesca exploratoria, cuyo tiempo de investigación era absorbido por el Instituto Nacional de Pesca, su propietario."

"Los barcos oceanográficos propiamente bien equipados eran de instituciones americanas como los de los vecinos de la Institución de Oceanografía Scripps; era posible participar en sus cruceros pero sin poder definir claramente proyectos propios, más bien colaborando en proyectos de ellos; no se podía diseñar un plan de crucero para cierta área o para ciertos propósitos de investigación de proyectos propios del CICESE, sino atenido al de las instituciones propietarias de los barcos."

A fines de los años setenta, la UNAM detectó el problema y planteó la adquisición de un barco oceanográfico, El Puma, construido en 1980. Un barco con características excelentes, con casi 50 metros de longitud total, capacidad de alojamiento para 20 científicos, con una autonomía de 20 días, suficiente para proyectos de investigación en toda la zona económica de México. Inició sus operaciones en 1981.

Inicialmente El Puma era para proyectos de la UNAM, teniéndolo un tiempo en el Océano Pacífico y otro en el Atlántico, pero pronto se advirtió que era incosteable estar moviendo el barco de un lado a otro, ya que muchas instituciones también tenían interés en hacer uso de él. El Puma empezó con una operación tripartita, tanto los gastos de operación como de mantenimiento eran cubiertos en partes iguales por la UNAM, CONACYT y por PEMEX; así el tiempo de operación útil (sin estadías en puerto para mantenimiento) se fijó en 240 días/año, y se repartió equitativamente, de tal modo que a cada institución le tocaban 80 días por año.


"La gran ventaja era que a las instituciones que lograban proyectos de CONACYT se les otorgaba el tiempo de barco sin costo. Pero 80 días al año pronto resultaron insuficientes, CICESE los podía utilizar debido a la gran cantidad de proyectos, principalmente en el Golfo de California, liderados por Antonio Badan, o en el Golfo de Tehuantepec, proyectos importantes de María Luisa Argote, Miguel Lavín y un servidor."

La adquisición de este barco fue el parteaguas, ya que permitió el desarrollo de la investigación oceanográfica, a partir de 1981 que entró en operación El Puma. Al siguiente año fue cuando CICESE tuvo su primer campaña oceanográfica en el buque. Un años más tarde, en 1983, entró el Justo Sierra, un barco gemelo de El Puma para operar en el Golfo de México. Entonces ya se tenía ubicado a un barco en cada litoral de México.

"No solo el CICESE lo pudo aprovechar, la UABC, CICIMAR, CINVESTAV, UAS, UAM y otras instituciones, fueron usuarias de El Puma, esto permitió un gran desarrollo de la investigación oceanográfica en México, así como el surgimiento de programas de formación de recursos humanos, contando con la participación de estudiantes e investigadores, generándose proyectos de investigación e interesantes temas de tesis."

"El problema empezó cuando el convenio tripartita de operaciones y mantenimiento terminó en 1991. Fueron diez años excelentes en los que se tenía disponibilidad de El Puma sin costo para los proyectos, pero se deshizo este convenio y comenzaron problemas más serios para las instituciones que tenían que pagar con recursos propios, porque la UNAM por sí sola tampoco pudo ceder gratis el tiempo de barco, es muy elevado el costo."

"La UNAM se vio obligada a poner una tarifa del orden de 8,000 dólares por día, produciéndose una caída brusca del uso optimo del tiempo útil disponible de un año, debido a que casi nadie podía (ni puede pagar actualmente) esas tarifas. Por este tipo de cosas El Puma, está siendo subutilizado, es una verdadera lástima porque es una excelente plataforma de investigación."

Sin embargo, el M.C. Robles, comenta que para el CICESE no fue tan desastroso no poder disponer de El Puma, porque en 1993 se adquirió el Francisco Ulloa, un barco más económico, con 28 metros de eslora total, alojamiento para 11 participantes científicos, pero con muchas limitaciones en comparación con El Puma.

"Solo con la voluntad e interés de investigadores, técnicos y estudiantes es que se pueden hacer cruceros largos en el Ulloa. Gracias a eso, en los proyectos grandes del CICESE por toda la costa de Baja California se realizan cuatro cruceros al año de 20 a 22 días. Hasta ahora se han tenido resultados muy buenos."

Finalmente, comentó que se siguen haciendo gestiones para encontrar el mecanismo de financiamiento para que El Puma vuelva a ser usado en todo su tiempo disponible.

"Existía un comité de instituciones usuarias de barcos, donde ha estado el Doctor Mendieta, se hicieron acuerdos a raíz de esas reuniones. Lo que falta es la decisión de las autoridades que otorgan el presupuesto, que consideren el regreso de El Puma, porque la demanda de un tipo de barco como este, excede a la oferta, es un problema serio."

"Es necesario que se comprenda que es un crimen no utilizarlo, está en condiciones de uso por varios años más. Ha crecido tanto la investigación en México, que son insuficientes los buques existentes para satisfacer las necesidades de uso de barco de todas las instituciones."

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